BIOGRAFÍA DE ELEAZAR LÓPEZ CONTRERAS
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Diccionario Histórico Biográfico
Editado por la Fundación Polar
Caracas, Venezuela
Militar, político y presidente
de la República de Venezuela entre 1936 y 1941.
Es presentado al Registro Civil con el nombre de José
Eleazar, pero más adelante y por propia voluntad,
comienza a usar simplemente el nombre de Eleazar. Fueron
sus padres el coronel Manuel María López
Trejo y Catalina Contreras. Huérfano de padre desde
el momento mismo de su nacimiento, es su tío materno,
el presbítero Fernando María Contreras,
quien se encargó de su instrucción y educación.
Comienza sus primeros años de estudio en Libertad
(Capacho Viejo), en la escuela privada de las hermanas
Jaimes y pasa, luego, en Independencia (Capacho Nuevo),
a las escuelas dirigidas respectivamente por Luis Ignacio
Velasco y Rafael María Velasco Bustamante y asiste
por algunos meses al colegio fundado por Jacinto Gutiérrez.
El 15 de septiembre de 1893, ingresa al colegio Sagrado
Corazón de Jesús en La Grita, donde obtiene
el título de bachiller en ciencias filosóficas
el 15 de julio de 1898; este colegio era dirigido por
monseñor José Manuel Jáuregui, quien
fuera su padrino y maestro. López Contreras sentía
inclinación por los estudios de medicina y proyectaba,
animado por su protector el presbítero Contreras,
partir para la Universidad de Los Andes con tal propósito,
pero resolvió unirse a la Revolución Restauradora.
El 24 de mayo de 1899 se presentó ante el general
Cipriano Castro a ofrecerle sus servicios, los cuales
fueron rechazados por considerarlo Castro a él
y su compañero de colegio, Carlos Rangel Cárdenas,
«demasiado pichones» para las pruebas que
los esperaban. No obstante este rechazo, se incorporó
el 25 de mayo al movimiento de tropas sobre San Cristóbal
y el 2 de junio, se le designa ayudante adjunto del batallón
Libertador. Comienza así su vida militar en la
campaña de Castro, acompañando a éste
en su marcha revolucionaria desde Los Capachos hasta llegar
triunfante a Caracas. Edecán del presidente de
la República (enero 1900), López Contreras
es designado ayudante habilitado del batallón Junín.
Comanda varios batallones en Carabobo efectuando tareas
de vigilancia militar que requería el estado contra
la amenaza de alzamiento a favor del general José
Manuel Hernández, el Mocho, y en 1901, es jefe
de guarnición en Tucacas. A mediados de 1902, López
Contreras es nombrado segundo ayudante del Estado Mayor
en la Casa Fuerte de Barcelona; allí gana el aprecio
del general Diego Bautista Ferrer a cuyas órdenes
se encontraba. López Contreras reconoce la influencia
que el general Ferrer ejerció en su vida militar;
también actúa bajo sus órdenes con
motivo del bloqueo de las potencias extranjeras a Venezuela
en diciembre de 1902. Fue asignado luego para desempeñar
cargos administrativos tales como: jefe del resguardo
de Cristóbal Colón (1907) y de la aduana
de La Vela (1908). Administrador de las salinas de Araya
(1913), en febrero de 1914 se reincorpora al ejército
activo con el cargo de primer comandante del batallón
Rivas núm. 17 y ocupa varios cargos como jefe de
batallón en Caracas hasta 1919 en que es nombrado
director de guerra. Desde este cargo, se propone el desarrollo
de la aviación militar en el país. En 1920,
es designado para viajar a Europa y Norteamérica
en una misión de estudios y compra de material
de guerra (noviembre 1920-febrero 1921); este viaje le
permitió apreciar el desarrollo industrial de Francia,
Bélgica, Inglaterra y Estados Unidos y observar
la forma como estos países, en especial los 2 primeros,
trabajan en la reconstrucción de sus zonas devastadas
por la guerra. El 28 de octubre de 1924, por disposición
del presidente de la República, es designado con
el carácter de jefe de la Delegación Militar
que representa al ejército venezolano en el Perú,
con motivo de la celebración del centenario de
la batalla de Ayacucho; durante esta visita, concibe la
idea de escribir una obra en homenaje al general Bartolomé
Salom, la cual denominó El Callao histórico
y fue distribuida en la conmemoración del centenario
de la capitulación de El Callao, en febrero de
1926. Cuando ocurrieron los sucesos políticos de
1928 y 1929, López Contreras se encontraba al frente
de la guarnición de Caracas y notificado por el
gobernador del Distrito Federal, Rafael María Velasco,
tomó las disposiciones necesarias para mantener
el orden en la ciudad. En su obra Páginas para
la historia militar de Venezuela manifiesta no haber sido
nunca partidario de las medidas represivas como medio
de eliminar la rebelión de la juventud y le manifestó
al general José Vicente Gómez su opinión
de dejar a los estudiantes arrestados en la misma universidad;
tampoco apoyó la opinión de establecer un
batallón de tropas frente a esa casa de estudio,
como era el criterio del gobernador Velasco, limitándose
a hacer desfilar una unidad, con el propósito de
imponer respeto al público. Expuso también
que creía más convenientes las medidas de
orden público que las de acción militar,
ya que consideraba que la situación podía
ser dominada fácilmente sin recurrir a la violencia.
Con motivo de la sublevación del cuartel San Carlos
(7.4.1928), al enterarse del hecho, se dirigió
al sitio de los acontecimientos y tomó el cuartel
con la sola fuerza de su voz de mando y trató de
que dichos sucesos fueran sometidos a la justicia militar,
eximiéndose de ejercer como juez suplente, por
cuanto entre los comprometidos figuraba uno de sus hijos,
pero recibió órdenes de consignar todo en
manos del gobernador del Distrito Federal. A raíz
de estos acontecimientos, fue invitado por personas de
la oposición a secundar un probable movimiento
armado del general Román Delgado Chalbaud. Su respuesta
fue negativa aludiendo a su lealtad al gobierno y a sus
compromisos personales con Gómez, considerando
que su deber militar le impedía esta traición
al gobierno y a la institución armada y que lo
cuerdo era esperar la oportunidad que sería la
desaparición de Gómez por muerte natural
para iniciar un movimiento de unión patriótica
y de democratización; lo contrario, consideraba,
era seguir estimulando el caudillismo. Sin embargo, los
sucesos de febrero y abril de 1928 y las intrigas del
tío de Gómez, José Rosario García,
en su contra, lo pusieron en situación difícil;
alegando dolencias pulmonares, solicitó ser enviado
al Táchira como comandante de la Brigada núm.
4. Durante su permanencia en los Andes preparó
su obra: Síntesis de la vida militar de Sucre,
dada luego a la circulación en el centenario de
la muerte del prócer, el 4 de junio de 1930 y adelantó
la documentación para la obra Bolívar conductor
de tropas, ofrecida como homenaje al Libertador en el
centenario de su muerte en diciembre del mismo año.
A fines de julio de 1930, Gómez le autorizó
para venir a Maracay y lo nombró jefe del Estado
Mayor del ejército, con carácter interino,
con el fin de preparar al ejército para la conmemoración
del centenario de la muerte del Libertador. El 22 de abril
de 1931, fue nombrado ministro de Guerra y Marina interino
mientras durase la ausencia del titular, general Tobías
Uribe, quien había solicitado permiso para viajar
a Europa por motivos de salud. Designado el general Juan
Vicente Gómez para ejercer la presidencia de la
República desde 1931 hasta 1936, López Contreras
fue nombrado ministro de Guerra y Marina, el 13 de julio
de 1931, cargo que ejerció hasta el 17 de diciembre
de 1935. Se esmeró en desarrollar y formar profesionalmente
al ejército, refundiendo en un solo instituto y
bajo una misma dirección, las escuelas Militar
y Naval, dotándolo de una biblioteca militar y
creando asignaturas como trigonometría y física.
Dio impulso a la aviación militar, reforzándola
con nuevas unidades de entrenamiento y de combate y de
material de guerra. Como ministro, estimuló a los
militares a estudiar historia militar e historia contemporánea;
también se ocupó de actualizar las disposiciones
jurídico-penales del Ejército y de la Armada.
El 17 de diciembre de 1935, muere Juan Vicente Gómez
y resulta electo Eleazar López Contreras presidente
encargado para sustituirlo hasta el 19 de abril de 1936,
cuando el Congreso lo elige presidente constitucional
para el período 1936-1943. Desde su primer mensaje
al país, anunció su deseo de reducir el
período presidencial de 7 a 5 años y prohibir
la reelección para el ejercicio inmediato siguiente,
lo cual quedó sancionado en la reforma a la Constitución
Nacional del 16 de julio de 1936. A la muerte de Gómez,
parecía inevitable una guerra civil; pero López
Contreras, a pesar de restringir la participación
política de grupos opositores de la llamada «izquierda»,
logró mantener un difícil equilibrio entre
las fuerzas políticas en juego y enrumbar al país
después de una dictadura hacia una transición
democratizante, con mano fuerte, pero sin la acostumbrada
violencia, tortura y derramamiento de sangre que suelen
acompañar a estos procesos. El 5 de mayo de 1941,
el general López Contreras hizo entrega del poder
al general Isaías Medina Angarita ante el Congreso
Nacional que había elegido a éste, presidente
para el período 1941-1946. Se retira, entonces,
a la vida privada. Después del golpe de Estado
del 18 de octubre de 1945 contra el gobierno del general
Medina, es detenido, expulsado y sometido a juicio. Va
a vivir a Colombia y a Estados Unidos donde escribe otro
de sus libros El triunfo de la verdad, en el cual defiende
su obra de gobierno como un orden de orientación
democrática que garantizó las libertades
públicas y la propiedad privada y que fijó
normas fundamentales en el campo de la acción social;
también fija su posición, basada en documentos
y correspondencia, frente a Acción Democrática,
a la doctrina revolucionaria y marxista que sus líderes
mantuvieron en el exilio y a su actuación en la
lucha por la conquista del poder. En 1944, escribe su
obra Páginas para la historia militar de Venezuela,
en la cual describe sus actuaciones y servicios rendidos
desde 1899 cuando se inicia en la carrera militar hasta
mayo de 1941. López Contreras se casó por
primera vez con Luz María Wolkmar, de cuyo matrimonio
tuvo 6 hijos: Blanca Rosa, Eleazar, Cristina, Cecilia,
Fernando y Margarita; en segundas nupcias con la señora
Luisa Elena Mijares, de la cual no tuvo descendencia y,
por último, con María Teresa Núñez
Tovar a quien tocó ser primera dama en el período
de gobierno 1936-1941, teniendo de ella 2 hijas: Mercedes
Enriqueta y María Teresa. Se mostraba complacido
de parecer más un académico que un soldado
y explicaba que durante su servicio militar su gran interés
fue siempre leer y estudiar los métodos de gobierno
civil. Cuando asumió el mando presidencial, se
presentó a dichos actos sin el atuendo militar
y no volvió a llevar el uniforme. Desde joven mostró
entusiasmo por las ideas de Bolívar y cuando llegó
al poder utilizó la ideología bolivariana
como un símbolo de identificación frente
a la ideología marxista, a la que combatió,
y a la cual consideró extranjera. Sus características
personales de paciencia, calma y prudencia al actuar en
medio de situaciones de exaltación fueron siempre
notorias y le valieron el respeto tanto de civiles como
de militares. En 1951, regresó del exterior, a
vivir en Caracas retirado de toda actividad. Fue reconocido
en vida por su gestión de gobierno, considerada
como histórica y fue respetado como ejemplo de
civismo. Murió a la edad de 90 años, siendo
senador vitalicio.
DOCUMENTOS
SONOROS
DE
LA BIBLIOTECA DE VOCES DEL SIGLO XX
SONOROUS DOCUMENTS
OF THE LIBRARY OF VOICES OF 20TH CENTURY
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Testimonios de su obra de gobierno
1936-1941
Compilación, Restauración y Digitalización
Archivo Sonoro
“José Guillermo Carrillo”
Fotografía
Nelson Naveda
Caracas. Venezuela
5 de enero de 2007
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